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El Triunfo: historia, cultura y gastronomía a 45 minutos de La Paz

Ubicado a menos de una hora de distancia de La Paz, El Triunfo sobresale al acercarse en la carretera ya que se puede apreciar La Ramona. Una chimenea de ladrillo rojo de 47 metros de altura en medio de todo el paisaje desértico. 

Esa es la entrada a este pueblo que cuenta con una destacada historia minera y hoy en día atractivos que vale la pena descubrir.

Un rico pasado

En 1748 un exsoldado del presidio de Loreto llamado Manuel de Ocio abrió las primeras minas de plata en la zona. Fue el primer asentamiento civil de la península fuera del sistema de misiones.

Las minas operaron de forma intermitente por más de un siglo. El salto vino en 1878, cuando la Progreso Mining Company llegó con capital estadounidense e instaló más de 40 kilómetros de socavones, calderas y una planta para procesar cuatrocientas toneladas de metal al día..

Para finales de 1890, El Triunfo tenía más de 4,000 habitantes y era la ciudad más grande de Baja California Sur, cuando la capital era todavía Loreto. Mineros de Francia, Alemania, Inglaterra, China e Italia se instalaron aquí. 

El pueblo tuvo electricidad antes que muchas ciudades de México y un dato curioso es que recibió el primer piano que llegó a la península. Se cuenta que en esos años había más pianos per cápita en El Triunfo que en cualquier otra ciudad del país.

Luego de las décadas de bonanza, el declive llegó en tres etapas: los huracanes dañaron las instalaciones, la Revolución Mexicana interrumpió las operaciones y la caída de los precios mundiales de la plata cerró el negocio. 

En 1918 una tormenta inundó las minas. La compañía no se recuperó y para los años 50 el pueblo era prácticamente fantasma.

Sus atractivos

La chimenea La Ramona es el principal vestigio de aquella época. Fue construida en 1890 y su nombre viene de San Raimundo, cuya festividad coincidió con la conclusión de la obra. A 300 metros también se puede apreciar su hermana menor, La Julia. Algunos atribuyen el diseño a Gustave Eiffel, aunque no se sabe si solo es un mito.

El pueblo tiene tres cementerios que reflejan el cosmopolitismo de su época. El chino, de ladrillo rojo, solo admitía a los de esa nacionalidad. El inglés, cercado por una barda de ladrillo, guarda 13 tumbas sin inscripción ni fecha. El municipal completa el conjunto.

Para quien quiera entrar literalmente a la historia, el Túnel de las Almas ofrece recorridos al interior de una mina donde aún se ve la veta de oro y plata.

Museos y cultura

El Museo Ruta de Plata recorre la historia minera con exposiciones interactivas y testimonios orales de los últimos residentes que vivieron este importante periodo. 

El Museo de la Música, en una casona del siglo XIX, exhibe más de 80 pianos e instrumentos traídos por los mineros desde Europa y Asia. 

El MUVACA, Museo del Vaquero de las Californias, cierra el recorrido cultural con 300 años de historia vaquera en la península.

Dónde comer

El Minero es el referente gastronómico del pueblo, se ubica en construcciones del siglo XIX restauradas. En el mismo complejo funciona Margery’s Tea Room, un salón de té de estilo victoriano. 

Toto Frito sirve fish & chips con producto local dentro de un almacén remodelado. Las Alforjas para desayuno ranchero, y Café El Triunfo para el café de talega y el pan de horno de mezquite.

Si la visita cae en julio, el Festival de la Pitahaya es una razón extra para ir.

Recorrido en bicicleta

Una de las formas más atractivas de recorrer el Triunfo al tiempo de conocer la historia y sus paisajes, es por medio de un tour en bicicleta.

Agencias como Pico Pala Tours ofrecen este recorrido además de alternativas como senderismo, hiking y trial running

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