Museo de las Californias en el Centro Cultural Tijuana
Este museo ubicado en el Centro Cultural Tijuana, el CECUT, es una visita muy enriquecedora para conocer toda la interesante historia de las Californias.
El complejo cultural es un ícono de la ciudad fronteriza. Tuvo su inauguración en 1982 y alberga también salas de exposiciones temporales, teatro y la esfera del Cine IMAX.
El Museo de las Californias recorre la historia de la península, desde sus primeros pobladores hasta el siglo XX.
Pinturas rupestres y pueblos originarios
El recorrido abre con las pinturas rupestres de la península bajacaliforniana, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
La reproducción de las pinturas transmite a los visitantes el asombro por esos vestigios de los primeros pobladores de la zona.
De ahí el museo transita hacia la geografía y los pueblos originarios. La sala presenta instrumentos de cacería, flechas y objetos ceremoniales — tablas de madera, pipas y adornos — que reflejan la cosmovisión de los antiguos pobladores. Destacan las reconstrucciones antropológicas y físicas de los habitantes de la península.
Entre las piezas más antiguas están las puntas de proyectil de piedra de la cultura Yumana, de Ensenada, con una antigüedad aproximada de 12,000 a 14,000 años.
La sala registra también las prácticas de estos grupos. Las mujeres abortaban al primer hijo por considerarlo débil y enfermizo. Por las noches enterraban parte del cuerpo de los bebés en arena para conservarles el calor. Las guaycuras orinaban a los hijos después del parto para limpiarlos. Con las conchas marinas fabricaban adornos, recipientes para el agua, raspadores y cuchillos. Empleaban resguardos rocosos en serranías y costas como habitación.
La época de la Conquista
El recorrido avanza hacia el periodo de la Conquista. Se narra el origen del nombre California, con su carga literaria y mítica. Se exhiben armas, espadas y armaduras españolas.
Las misiones se presentan a través de maquetas precisas que muestran su construcción y funcionamiento — algunas de piedra, otras de cantera. En ocasiones funcionaron también como penitenciarias y desarrollaron canales de riego con cultivos de maíz, frijol, uvas y azúcar. La violencia por la conquista y afectaciones como las epidemias que trajeron los europeos redujeron la población originaria de unos 40,000 indígenas a 7,000 en menos de cien años.
El comercio creció con la ruta de la Nao de China. El museo presenta reproducciones de los navíos y narra un periodo que atrajo también corsarios y piratas a la región. Los jesuitas permanecieron hasta 1768 y trajeron caballos, vacas y cerdos, trigo, col, cebada, maíz, naranjas, manzanas y dátiles. A su salida llegaron los franciscanos a la Alta California y los dominicos a la Baja.
Rancherías y defensa del territorio
Con la secularización de las tierras misionales en la primera mitad del siglo XIX, surgieron las rancherías: soldados y civiles que vivían en las misiones pasaron a ser rancheros, junto con indígenas cristianizados.
Así nació la cultura ranchera bajacaliforniana.
El museo narra también la resistencia ante la invasión estadounidense. Antonio María Meléndrez, un indígena, disparó y dio muerte al teniente invasor McKibbin durante las ofensivas por arrebatar territorio bajacaliforniano.
Siglo XIX
Al avanzar por el museo, la historia de la península se expande hacia el mar y la sierra. La pesquería de perlas dio a La Paz un gran impulso hacia finales del siglo XIX.
En Mulegé, la compañía francesa El Boleo convirtió a México en el segundo productor de cobre en el mundo en 1891. Más al norte, en 1886 la llegada de la Compañía Americana impulsó el desarrollo de Ensenada.
La actividad política también se intensificó: en plena Revolución Mexicana, en 1911 se organizó en esa ciudad el Club Democrático Ensenadense.
Modernización del territorio
El recorrido cierra con el siglo XX, que transformó la región de manera más visible. El tren Tijuana-Tecate conectó el territorio. La Prohibición en Estados Unidos convirtió a Tijuana en destino para los juegos de azar y el consumo de alcohol.
En Mexicali, la expansión del algodón trajo mano de obra china que dejó su huella permanente en la ciudad: la Chinesca y una gastronomía que sigue presente. También llegaron colonias de ingleses y rusos a San Quintín y el Valle de Guadalupe, con apellidos que se volvieron comunes en la región: Bibayoff, Samaduroff, Kachirinsky.
Así cierra el museo — con una California del siglo XX que perfilaba lo que es ahora el territorio de Baja California y Baja California Sur.
El Museo de las Californias de Tijuana y el de Cabo San Lucas conectan de manera especial los dos extremos de la península bajacaliforniana, de Los Cabos a Tijuana, excelentes opciones para adentrarse a la apasionante historia de esta región.
Visita el Centro Cultural Tijuana
CECUT, Paseo de los Héroes 9350, esquina con Francisco Javier Mina, Zona Urbana Río, Tijuana.
Horario: martes a domingo, 10:00 a 19:00 h.
Entrada general: $40 pesos / Niños: $20 pesos / Maestros, estudiantes, INAPAM: $20 pesos / Domingos entrada libre.
