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«África nunca defrauda», Vanina Haydee Coon

Hay destinos que cambian la forma de ver el mundo y África es uno de ellos. Platicamos con Vanina Haydee Coon, fundadora de Boundless Reps y especialista con 30 años viajando por África.

Un destino pasional

África no es un destino. Es una experiencia y un sentimiento.

Esa es la convicción de Vanina Haydee Coon, fundadora de Boundless Reps, quien lleva tres décadas conectando el continente africano con el viajero latinoamericano. 

Cuando le pregunto cómo empezó esta historia, la respuesta viene cargada de emoción. Su relación con África empezó trabajando en una pequeña agencia en Buenos Aires, leyendo folletos. Eran solo cuatro personas y no había internet. 

«Aprendí estudiando los itinerarios, los escribías día a día con papel y lápiz», rememora Vanina. Luego de varios meses tuvo su primera oportunidad de visitar África: Sudáfrica, Ciudad del Cabo, la Ruta Jardín y su primer safari.

«Cuando volvía en el avión, en el año 98, ya estaba llorando. No me quería ir. Había encontrado mi lugar en el mundo». Fue así que se mudó a Sudáfrica en 2007 y pasó años recibiendo y acompañando grupos de viajeros latinoamericanos. 

Hoy, desde Buenos Aires, a través de su trabajo de representación tiene una misión clara: gritar a los cuatro vientos qué es África.

Los mitos que África desmiente desde el primer día

El primer gran mito para la gente latinoamericana es la imagen de un continente atrasado. Esto cambia desde las primeras experiencias de los visitantes al destino.

«Cuando llegás a Ciudad del Cabo todo el mundo me dice: qué limpia. Es así porque hay toda una educación que viene de las colonias británicas. Nadie va a tirar un papel al suelo. Cuando ponés un pie para cruzar la calle, el auto para».

La sorpresa tecnológica también es constante. «En Etiopía no podían creer que ya tenían transporte público eléctrico», relata Vanina.

Pero lo que más transforma al viajero es la gente, me explica: «Los mirás a los ojos y tienen algo que creo que nosotros hemos perdido: la confianza, la ingenuidad. La vida se vive con esa confianza en el otro. Eso de compartir el tiempo y la vida es una de las cosas que más llaman la atención».

Un safari no es Disney

Lo primero que Vanina aclara sobre la experiencia por antonomasia en África es que no es para todos: «Un safari es para alguien que esté buscando algo diferente». 

Al escuchar su experiencia queda claro que un safari no es Disney y no se va por la foto de Instagram. Vanina lo deja claro: «El 90% del safari es suerte y el 10% es la destreza del ranger (el conductor del vehículo)».

Su recomendación para la primera experiencia de safari es Sudáfrica. «Es como el colegio, vas progresando por niveles. Ahí son dos o tres noches nada más. Podés combinarlo con Ciudad del Cabo, con playa si querés».

Luego de este primer acercamiento, el siguiente paso, en la recomendación de Vanina, es Kenia y Tanzania. «Ahí el safari es otra dimensión: parques nacionales, desplazamientos entre territorios, una diversidad cultural y de flora y fauna que cambia de un parque a otro».

Para quien ya recorrió Kenia y Tanzania, el siguiente destino es Zimbabue, con las imponentes Cataratas Victoria. Ahí el safari se divide en dos experiencias distintas: el que se hace por el agua y el que se hace sobre territorio seco. 

Y entre los momentos que Vanina recuerda de todos sus años acompañando viajeros, fue en Botswana al viajar con una familia mexicana de 25 personas: «Estábamos sentados en el lodge cuando alguien dijo: tranquilos, hay un leopardo en recepción. Y así fue. Entró, olió la mesa del café y se fue. Esa conexión con la naturaleza es única e irrepetible».

A África vas a olvidarte de estar atento a la pantalla del celular todo el tiempo y a abrir bien los ojos a tu alrededor. Todo un despertar.

El clímax: trekking de gorilas

En cuanto a naturaleza, cuando un viajero ya lo hizo todo, Vanina tiene clara cuál es la experiencia cumbre.

«Para mí el clímax es el trekking de gorilas. Es una sensación única, una conexión espectacular. El corazón empieza a saltar constantemente.» A eso se suman los chimpancés y una naturaleza que no tiene equivalente en ningún otro continente.

Etiopía: la terraza de África

Después del safari y la naturaleza, hay un destino que representa otro nivel completamente distinto: Etiopía. «Se llama la terraza de África porque está a más de 3,000 metros sobre el nivel del mar. Es un país montañoso que nunca estuvo bajo ningún reino extranjero. Siempre se defendió solo».

Lo que hace única a Etiopía es su profundidad histórica y espiritual. «Parte de la historia del cristianismo ha pasado por ahí. Vas a Adís Abeba, visitas el Museo Nacional, conocés iglesias: La gente vive su fe en los ojos y en la forma de comunicarse. A la mañana, vestidos de blanco, caminando hacia su iglesia o monasterio de 400 años».

Riqueza cultural

África es naturaleza pero también es ciudad, gastronomía e historia viva.

«Ciudades enormes como Ciudad del Cabo, Johannesburgo, Nairobi, Adís Abeba. Y después tenés las experiencias culturales en los pequeños poblados. Con eso viene la gastronomía: en Sudáfrica más moderna, en Etiopía la ceremonia del café, en Kenia su propio lenguaje culinario».

Entre los platillos que los viajeros buscan probar está el avestruz. «Es muy difícil de cocinar. Si se te pasa queda como suela de zapato, y si no queda muy esponjoso. Son todas pequeñas experiencias que van sumando».

Cada país tiene su historia particular. Sudáfrica es un país joven cuya transformación puedes ver con tus propios ojos. «En el 94 liberaron a Mandela, en el 96 fue presidente. Cuando lo visitas, estás conociendo la historia de un país que se está construyendo». Kenia es pujante y diversa. Etiopía, profunda e inexplorada.

África está esperando

Para quienes están dispuestos a buscar algo genuinamente diferente, este recorrido por África brinda experiencias que no se comparan con otro lugar en el mundo.

El trabajo de Vanina impulsa a que cada vez más viajeros desde México y Latinoamérica descubran este mágico continente: «Si están buscando cultura, aire fresco, estrellas increíbles, el privilegio de estar observando animales en paz, y si quieren saber más de la historia de la humanidad, África está esperándolos. Y con buena gente».

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